El nacimiento del quinto poder
Por Sofanor Novillo Corvalán (1)
Los movimientos sociales del siglo XXI, que aunque tienen sus antecedentes en mucho de lo que ocurrió en las dos últimas décadas del siglo XX, son muy distintos por una característica fundamental: el uso sistemático e intensivo de las redes sociales de comunicación.
¿Cómo calificar a lo que ocurrió y ocurre en el norte de África y cercano Oriente? No lo sabemos, aunque está claro que las categorías tradicionales no nos sirven. De hecho no estamos frente a una revolución ya que no había un partido o grupo dirigencial que reemplace a los destituidos. Además, las técnicas de acción y movilización utilizadas fueron muy innovadoras, igual que el modo de convocar a concentraciones y expresar sus demandas.
Haciendo un uso revolucionario de herramientas como Facebook, Twitter, Blogs, You Tube, y hasta los SMS se sustituyó a los modos tradicionales de generar y producir cambios sociales y políticos. Su expansión, en tanto están montadas en una tecnología que crece exponencialmente, es inevitable. Estas redes sociales constituyen hoy, sin dudas, el “quinto
poder”.
Estos nuevos movimientos sociales no tienen líderes, son muy horizontales, y surgen como por una especie de espontaneismo mediático. A diferencia de los partidos políticos, son descentralizados y carecen de estructuras, pero tienen una característica etárea clara: la mayoría de sus miembros son jóvenes y urbanos.
Por supuesto que hay importantes excepciones como el “Tea party” de Estados Unidos que es un movimiento social de características diferenciales. Se distingue de los otros en tanto es multi-clasista y multi-etáreo. Al contrario de lo que se dice desde las regiones ideológicas “progres” -pero no progresistas-, considero un error ubicarlo en la extrema derecha ya que proponen, para Estados Unidos, un gobierno federal debil y estados fuertes, disminución de impuestos y de la deuda publica. Tienen un programa laxo que los diferencia de los movimientos de los “indignados” de España y de los países del norte de África. Aunque tanto unos como otros tienen en común algo que es importante resaltar: una gran capacidad para modificar la agenda política del país impactando en la opinión pública.
Esta nueva realidad permite el renacer de los intelectuales y de los especialistas, aunque con la innovación que sus opiniones serán discutidas masiva y horizontalmente pues en las redes, las jerarquías sociales e intelectuales se diluyen. Todos quieren opinar, y por supuesto, tiene consecuencias que son difíciles de precisar.
Dos cosas que no sé y una certeza: los autoritarios están en problemas
El socialismo eclipsa en una Unión Europea con el 95% de sus países integrantes girando hacia programas liberales y conservadores, ¿tiene esto que ver algo con las redes sociales? No lo sé.
En América del Sur un inmenso tsunami populista invade el territorio. ¿Facebook, o Twitter, fueron utilizados para crear este curioso escenario? No lo sé, aunque no lo creo. De hecho, los únicos casos de candidatos que crecieron montados sobre las redes sociales fueron el excéntrico Mokus, en Colombia, y en Venezuela, el principal dirigente opositor, quien, quizás, en las próximas elecciones sea el único candidato opositor.
Todavía no hay indicios en Argentina de la formación de un movimiento social gravitante. Quizás lo haya sido el movimiento que lidero Bloomberg por la inseguridad, o el rural con motivo de la famosa “125”.
En lo personal, integro el “tea party” argentino, que aquí tiene otra denominación cuyos miembros residen, en un 90% de los casos, en Buenos Aires. En este espacio, desde hace un año se discute como salir de las “redes” para entrar en las “calles”.
En Córdoba, como en el país, aunque las redes sociales son muy usadas no se han utilizado como herramienta para construir movimiento social alguno. ¿Qué explica tanta pasividad? No lo sé. ¿Puede cambiar esta situación en el futuro? Sí, y de un día para el otro. Recordemos que los medios de comunicación tradicionales eran fáciles de censurar, mientras que las modernas redes sociales no y, en algunos países del Norte de África, el mismo día en que sus autoridades decidieron impedir el acceso a las redes sociales, el pueblo se volcó a las calles.
1. Profesor emerito de la Universidad Catolica de Cordoba y ex profesor de Sociologia por concurso de la Universidad Nacional de Cordoba.